La rotación de personal es el problema que más me nombran los hosteleros cuando hablo con ellos. Y la solución que más ofrecen es siempre la misma: «habría que pagar más».
El sueldo importa. Claro que importa. Pero después de veinte años viendo equipos que se van y equipos que se quedan, te puedo decir que el dinero no es lo primero que lleva a alguien a marcharse. Y eso, bien entendido, es una oportunidad enorme para los hosteleros que quieran hacer las cosas bien.
Por qué se va realmente la gente de hostelería
He tenido muchas conversaciones de salida con empleados a lo largo de los años. Las razones reales, las que te dicen cuando ya no tienen nada que perder, casi nunca son el dinero.
No se sienten valorados: Esta es la número uno. No escuchan un «buen trabajo» nunca. Solo escuchan críticas cuando algo va mal. Un camarero que no se siente valorado se convierte en un camarero que busca trabajo mientras hace el servicio.
Los horarios son impredecibles: En hostelería los horarios son complicados por naturaleza. Pero hay una diferencia enorme entre un horario difícil que se comunica con antelación y un horario que cambia el día anterior sin previo aviso.
El ambiente de trabajo es tóxico: Gritos en cocina, jefes que humillan delante de clientes, compañeros que no cubren, propietarios que no respetan los descansos. La gente aguanta mucho, pero tiene un límite.
No ven futuro en el negocio: Si un camarero lleva tres años haciendo exactamente lo mismo sin ninguna evolución, sin formación, sin responsabilidades nuevas, sin perspectiva de mejora, se irá en cuanto encuentre algo mejor.
El coste real de perder un empleado
Muchos propietarios no calculan esto. Es un error.
Cuando pierde a un empleado, el negocio incurre en: el coste de la búsqueda (anuncios, tiempo de selección), el coste de la formación del nuevo (semanas de rendimiento reducido), la carga extra para el equipo que se queda, y la pérdida de calidad en el servicio durante la transición.
Algunos estudios en hostelería estiman que reemplazar a un empleado de sala cuesta entre 1.500€ y 3.000€ en términos de productividad perdida y costes directos. Reemplazar a un cocinero experimentado puede costar bastante más.
¿Vale la pena invertir 200€ al mes más en condiciones de trabajo si eso evita perder a un buen empleado? Haz los números.
Cinco cosas que puedes hacer esta semana para mejorar la retención
1. Da feedback positivo en público, crítica en privado: Parece obvio, pero no se hace. Coge el hábito de agradecer el buen trabajo delante del equipo. Hace más de lo que crees.
2. Publica los horarios con una semana de antelación mínima: Permite que tu equipo tenga vida fuera del trabajo. Si no puedes hacer eso, tienes un problema de planificación, no de personal.
3. Haz reuniones de equipo breves y regulares: Quince minutos antes del servicio para hablar del día. Hace que la gente se sienta parte de algo, no solo una pieza intercambiable.
4. Crea un plan de crecimiento para cada persona: Aunque sea básico. «En seis meses quiero que puedas manejar el turno tú solo». Da perspectiva y motiva.
5. Resuelve los conflictos antes de que escalen: El ambiente del equipo se deteriora lentamente y de repente. Si hay roces entre empleados o entre empleados y jefes, habla pronto. Dejar que los problemas se enquisten es la forma más rápida de perder a la gente buena primero.
La paradoja de la retención en hostelería
Los mejores negocios de hostelería que he conocido no son los que pagan más. Son los que tienen los equipos más estables. Y tienen equipos estables porque tratan a sus empleados como lo que son: la parte más importante del negocio.
Puedes tener la mejor carta de España, el local más bonito y la mejor ubicación. Si tu equipo no está motivado, el cliente lo nota. Y no vuelve.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
Newsletter de hostelería
Cada día, un email con gestión real del sector
20 años de experiencia en un email diario. Gratis.